Europa se está calentando más rápidamente que el resto de continentes en las últimas decadas

Tenemos una impresión generalizada de que cada vez hace más calor, y que el agua y la nieve son cada vez más escasas. Esa impresión la comparten tanto los habitantes de la ciudad, a los que parece afectarles más el calor, como los habitantes del entorno rural de Sierra Nevada, a los que parece afectarles más la falta de agua. Esto es lo que percibimos en Granada, pero para entender la dimensión real del cambio climático, hay que analizar los datos existentes en un contexto científico y evaluar los cambios que están ocurriendo en amplias áreas geográficas, durante el mayor período de tiempo posible. ¿Cómo está cambiando el clima en Europa? A continuación, mostramos un resumen del informe del programa Copernicus, publicado a finales de 2022, que nos ofrece una visión detallada de la situación.

Copernicus es el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea. La Comisión Europea coordina y gestiona el programa Copernicus, en cuya ejecución colaboran: todos los Estados miembros, la Agencia Espacial Europea (ESA), la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT), el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), las agencias de la UE y la empresa Mercator Ocean. El programa Copernicus utiliza enormes cantidades de datos globales procedentes de satélites y sistemas de medición terrestres, aéreos y marítimos para proporcionar información que ayude a los responsables políticos, las administraciones públicas de los países europeos y las organizaciones internacionales a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía europea. Los servicios de información proporcionados son de acceso gratuito y abierto para los usuarios.
 

El último informe que proporciona el programa Copernicus muestra que, en las últimas décadas, Europa se ha calentado más rápidamente que ningún otro continente, con un aumento de las temperaturas que duplica la media mundial.

Gran parte del continente se ha visto afectado durante el verano por olas de calor excepcionales, alcanzando temperaturas mas altas, con valores de 10 grados por encima de los valores normales. El sur de Europa, registró además durante 2022 un mayor número  de días con temperaturas anormalmente altas sin precedentes.

Los gases de efecto invernadero contribuyen al incremento de las temperaturas

La acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera es un fenómeno que ha despertado preocupación a nivel mundial debido a su influencia en el cambio climático. Estos gases tienen la capacidad de retener el calor cerca de la superficie terrestre, generando un aumento en la temperatura global. Si las concentraciones de GEI continúan aumentando, los impactos serán cada vez más significativos y afectarán a diversos aspectos de nuestra vida.

Es importante destacar que las actividades humanas son responsables de gran parte de las emisiones de GEI. La quema de combustibles fósiles para la producción de energía, la deforestación masiva, el uso excesivo de fertilizantes en la agricultura, la cría de ganado a gran escala y la descomposición de residuos orgánicos en los vertederos son solo algunos de los factores que contribuyen a la liberación de estos gases a la atmósfera. Entre todos los GEI emitidos por las actividades humanas, el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) son los principales responsables de alterar el clima de nuestro planeta.

0 ppm

CO2

0 ppb

CH4

Concentraciones promedio de CO2 y CH4 emitidos en el año 2022.

La diferencia neta entre la cantidad de un gas añadido a la atmósfera a través de emisiones de «fuentes» y la cantidad absorbida por «sumideros»

De entre todos los GEI, el CO2 es el que más contribuye al aumento de la temperatura del planeta. Por suerte para nosotros, las emisiones antropogénicas de CO2 han sido parcialmente compensadas por una absorción natural por parte de los océanos y la vegetación.

Los océanos, en particular, actúan como un sumidero importante para el CO2, ya que absorben una parte significativa de las emisiones antropogénicas. Sin embargo, esta absorción tiene sus límites y puede tener efectos adversos en los ecosistemas marinos, como la acidificación de los océanos. Por otro lado, la vegetación desempeña un papel crucial en la absorción de CO2 a través de la fotosíntesis, convirtiéndolo en materia orgánica y almacenándolo en los bosques y otros ecosistemas terrestres.

Es esencial comprender y monitorear estos intercambios netos de GEI para evaluar el equilibrio de la composición atmosférica y sus implicaciones para el cambio climático. Además, promover prácticas de conservación de la biodiversidad y protección de los ecosistemas naturales puede contribuir a aumentar los sumideros de carbono y reducir la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

+ 0 TgC

CO2

(1979-2021)

+ 0 TgC

CH4

(1979-2021)

+ 0 TgN

N2O

(1996-2020)

Aumento anual aproximado de los flujos netos de gases de efecto invernadero en la superficie de la Tierra

Concentraciones atmosféricas promediadas mensuales de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4). Los datos se derivan de mediciones satelitales y se promedian en toda la columna atmosférica y para la zona entre los 60°S y 60°N. Fuente de datos: registros consolidados de C3S/Obs4MIPs (v4.4) (2003-2021) y datos preliminares en tiempo real de CAMS (2022). Crédito: C3S/CAMS/ECMWF/University of Bremen/SRON. Imagen: Adaptación de figura del informe European State of the Climate

La temperatura estival en Europa fue la más alta registrada

2022 fue el segundo año más cálido registrado en Europa, con 0,9 °C más que la media. Para muchos países del suroeste de Europa, ese año fue el más cálido jamás registrado. Las temperaturas más superiores a la media se registraron en el noreste de Escandinavia y en los países ribereños del noroeste del Mediterráneo.

+ 0 º
Global
+ 0 º
Europa
+ 0 º
Ártico

Incremento de la temperatura ambiente (ºC) desde 1850-1900

(En comparación con la media de los últimos 5 años)
Imagen: Adaptación de figura del informe European State of the Climate

La falta de precipitaciones contribuyó a generalizar las condiciones de sequía

La escasez de agua se ha convertido en una preocupación cada vez más acuciante en Europa, ya que las condiciones de humedad del suelo alcanzaron niveles alarmantes el año pasado, convirtiéndose en los valores más bajos de los últimos 50 años. Esta situación se manifestó también en el caudal de los ríos, que registró su segundo nivel más bajo en la historia europea, marcando así el sexto año consecutivo de caudales por debajo de la media. Como resultado, aproximadamente el 63% de los ríos en la región estuvieron por debajo de su promedio, convirtiendo el año 2022 en el más seco registrado hasta la fecha.

La combinación de altas temperaturas y la falta de precipitaciones ha generado una sequía generalizada y prolongada que ha tenido un impacto significativo en múltiples sectores de la economía. La agricultura ha sufrido pérdidas importantes, con cosechas afectadas y una disminución en la producción de alimentos. Además, la escasez de agua ha generado problemas en la generación de energía hidroeléctrica, así como en el transporte fluvial, dificultando el abastecimiento de bienes y mercancías. Ante este escenario, se hace cada vez más urgente implementar medidas de gestión del agua y fomentar prácticas sostenibles para hacer frente a los desafíos que la sequía impone a Europa.

Anomalías de precipitación (%) para el verano (JJA) de 2022, expresadas como porcentaje de la media estacional para el periodo de referencia 1991-2020. Fuente de los datos: ERA5. Crédito: C3S/ECMWF. Imagen: European State of the Climate
Anomalías de humedad del suelo (%) en la capa superior del suelo para el verano (JJA) de 2022, expresadas como porcentaje de la media estacional para el periodo de referencia 1991-2020. Fuente de los datos: ERA5-Land. Crédito: C3S/ECMWF. Imagen: European State of the Climate

En el conjunto de Europa, el verano fue el más cálido jamás registrado

En el verano de 2022, Europa se vio sumergida en una ola de calor sin precedentes, estableciendo un nuevo récord como el verano más cálido jamás registrado en la región. Las altas temperaturas se extendieron por todo el continente, alcanzando niveles extremos y desafiando los límites históricos. Esta ola de calor exacerbó aún más las condiciones de sequía existentes, agravando la situación de escasez de agua y generando una serie de impactos devastadores.

Una de las consecuencias más preocupantes fue la propagación e intensificación de los incendios forestales. Las altas temperaturas y la falta de precipitaciones crearon un escenario propicio para la rápida expansión de los incendios, convirtiendo vastas áreas de bosques en un mar de llamas. En total, se registró la segunda mayor superficie quemada en la historia de Europa, con consecuencias desastrosas para la biodiversidad y los ecosistemas locales.

Los incendios forestales no solo representaron una amenaza directa para la naturaleza, sino que también tuvieron un impacto significativo en la calidad del aire y la salud pública. El humo y las partículas en suspensión generaron una grave contaminación atmosférica, afectando a poblaciones enteras y poniendo en riesgo la salud de las personas.

Estos eventos extremos del verano de 2022 son una llamada de atención sobre los desafíos urgentes que enfrenta Europa en términos de cambio climático y gestión de recursos naturales. Es evidente que es necesario tomar medidas concretas para mitigar los efectos del calentamiento global y adoptar políticas de adaptación eficaces para proteger nuestros ecosistemas y comunidades de los eventos climáticos extremos. La resiliencia y la sostenibilidad deben convertirse en pilares fundamentales de nuestras acciones, si queremos salvaguardar nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

Distribución y extensión de las zonas quemadas en Europa y el Mediterráneo en 2022. Fuente de los datos: Sitio web europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Crédito: EFFIS/Copernicus EMS. Imagen: European State of the Climate

Agricultura

El clima y los eventos extremos relacionados pueden afectar a la agricultura y el desarrollo de enfermedades y plagas. El estrés por calor, por ejemplo, en etapas como la floración, puede provocar pérdidas de rendimiento y disminución de la calidad de la cosecha.

El explorador de indicadores agroclimáticos de Copernicus, con datos y escenarios climáticos específicos para ubicaciones europeas, está diseñado para facilitar la toma de decisiones y la planificación de la adaptación a una escala más amplia. Al utilizar datos y escenarios climáticos actualizados, se pueden tomar decisiones informadas para optimizar la producción, mejorar la resiliencia de los cultivos y minimizar los riesgos asociados a los cambios en el clima.

Estrés térmico superior a 30°C (del 15 de marzo al 1 de septiembre). 1981 a 2010. ERA5 Land. Fuente: https://cds.climate.copernicus.eu/apps/c3s/app-agriadapt-agroclimatic-explorer.

El mar registra un aumento de las temperaturas superficiales

La temperatura media de la superficie de los mares europeos fue la más cálida registrada en 2022. En el mar Mediterráneo, las temperaturas fueron muy superiores a la media durante un periodo prolongado a partir de mayo, con olas de calor marinas que batieron récords durante el verano. También se observaron temperaturas récord en la superficie del mar en el Golfo de Vizcaya, el Canal de la Mancha y el Mar de Irlanda, así como en el Mar de Noruega.

Estos cambios en las temperaturas marinas han tenido un impacto significativo en los ecosistemas acuáticos y la vida marina en toda la región. Los altos niveles de calor en el Mar Mediterráneo han provocado fenómenos como la proliferación de algas nocivas y la degradación de los arrecifes de coral. Además, las condiciones de temperatura más cálidas han influido en la distribución y el comportamiento de las especies marinas, afectando a la pesca y a la cadena alimentaria.

+ 0 ºC
Global
+ 0 ºC
Europa

Incremento de la temperatura ambiente desde 1850-1900

(En comparación con la media de los últimos 5 años)

El nivel del mar sigue subiendo

Entre 1993 y 2022, ha habido un aumento en el nivel medio del mar a nivel global de alrededor de 9.7 cm. Además, se ha observado un incremento en la tasa de aumento del nivel del mar, presentando un promedio de 4.2 mm por año en los últimos 10 años. Los patrones regionales pueden variar considerablemente respecto a la media global. Por ejemplo, en Europa, los cambios en el nivel del mar difieren entre el océano abierto y las áreas costeras debido a diversos procesos oceánicos y geofísicos.

Estos cambios en el nivel del mar tienen importantes implicaciones para las comunidades costeras y los ecosistemas marinos. A medida que el nivel del mar se eleva, las áreas bajas y las zonas costeras están cada vez más expuestas a inundaciones y erosión costera. Esto puede tener un impacto significativo en la infraestructura costera, la disponibilidad de agua dulce y la biodiversidad costera.

+ 0 mm
Global (± 0.3 mm)
+ 2- 0 mm
Europa

Incremento anual medio del nivel del mar entre 1993 y 2022​

Un deshielo acelerado en las últimas décadas

Tanto a nivel global como en Europa, los glaciares, a diferencia de las dos capas de hielo en Groenlandia y la Antártida, han experimentado una pérdida sustancial y prolongada de masa de hielo desde mediados del siglo XIX. Esta pérdida se ha intensificado aproximadamente desde la década de 1990, con glaciares en Europa que han perdido entre 9 y 34 metros de grosor de hielo, dependiendo de la región, desde 1997.

Desde la década de 1970, la pérdida de hielo en las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida ha provocado un aumento del nivel del mar de casi 3 cm. La tasa combinada de pérdida de hielo se ha triplicado desde la década de 1980, pasando de 120 km³ por año en la década de 1980 a alrededor de 460 km³ por año en la década de 2010.

> 0 km³
Global
> 0 km³
Europa

Perdida de hielo glaciar desde 1997​

mer-de-glace-1949mer-de-glace-2004

Evolución del Glaciar La Mer de Glace. Imagen1 (1949): ETH-Bibliothek d’ETH Zurich. Imagen 2 (2004): Jean-Pol GRANDMONT

Nos toca administrar esta nueva situación

 La información presentada en el informe del programa Copernicus se centra fundamentalmente en Europa. Sin embargo, los cambios observados también están ocurriendo en el resto del planeta, aunque no exista la misma cantidad de información que en Europa. En los últimos 50 años, los seres humanos han modificado los ecosistemas del planeta más rápida y extensamente que en ningún otro periodo comparable de la historia de la humanidad. En la actualidad, más del 75% de la superficie terrestre libre de hielo está directamente alterada por la actividad humana, y casi el 90% de la producción primaria neta terrestre y el 80% de la cubierta arbórea mundial están bajo influencia humana directa. Del mismo modo, en el océano no hay zona que no esté afectada por la influencia humana y, una gran parte, está fuertemente afectada por múltiples impactos humanos como consecuencia del aumento de la carga de nutrientes por la acción del hombre, junto con temperaturas más cálidas. Esta situación es nueva por su velocidad y escala global, amenazando la capacidad  de resiliencia del Sistema Tierra.

Nuestro reto es gestionar nuestro planeta de forma sostenible ante los rápidos cambios demográficos, el crecimiento económico, las innovaciones tecnológicas, las condiciones políticas y las demandas sociales. Un paso necesario para afrontar ese reto es que toda la sociedad conozca lo que está pasando, haciendo visible la información  científica existente. Con nuestro artículo pretendemos hacer una llamada de atención general, y que cada cual saque sus propias conclusiones y actúe en consecuencia.

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Imagen1: Imágenes de Sierra Nevada desde el satélite Landsat 8. Imagen 2: Tenor

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